Publicado el Deja un comentario

LA PODA EN EL CULTIVO DEL TOMATE

¿El tomate necesita poda?

Ayyyy, amigx mío… síiiii. El cultivo del tomate, al igual que la mayoría, necesita de cuidados y labores de poda para su óptimo desarrollo.

Concretamente, son tres los procesos o etapas de poda que necesita una planta de tomate, en función del momento y según el desarrollo que busquemos.

Grábate estas palabritas a fuego en esa cabeza: chupones, hojas, despunte.

Eliminar los chupones del tomate

Los chupones son nuevas ramificaciones en las axilas entre el tallo principal y las ramas secundarias (fíjate en la foto de esta entrada). El tallo principal es el que crece en vertical y las ramas secundarias van desarrollándose de forma horizontal. Pues resulta que, cuando esas ramas secundarias ya están visiblemente formadas, empiezan a crecer nuevas ramificaciones entre medias de ambos protagonistas.

¡Exacto! Igual que en las películas de amor, cuando aparece ese «tercero» que pone en jaque los sentimientos de los protas y hace que peleen, su mundo se quiebre, etc. Y si tienen hijos la hemos liado parda, porque los hijos se trauman, se rebelan… bueno, bueno, mejor evitar todo esto, ¿no? ¡Fuera chupón!

Los eliminamos. Suponen un gasto energético enorme para la planta, ya que al desarrollarse darán lugar a nuevos chupones, y no permiten destinar suficientes recursos a la producción de frutos, por lo que la planta de tomate dará tomates pequeños y en poca cantidad.

Hojas muertas y ramas marchitas

A medida que la planta de tomate se desarrolla, generalmente en vertical, guiada por tutores, va dejando un rastro en su esqueleto de hojas muertas y ramas marchitas.

Estas también debemos eliminarlas de la planta, favoreciendo el aireado y evitando la aparición de hongos, y permitiendo que esos restos vegetales se reincorporen al suelo para devolver parte de los nutrientes sustraídos por la planta para formar sus tejidos.

Despunte o «poda Ned Stark»

En última instancia, cuando la planta no va a tener tiempo de producir nuevas generaciones de frutos (séase, final de temporada), se procede al despunte.

A mí me gusta llamar a este proceso de poda como «poda Ned Stark». Si eres fan de Juego de Tronos, lo vas a entender a la primera. Si no lo eres… compañerx, estás tardando.

El despunte consiste en localizar el tallo principal de la planta de tomate y «decapitarla». Se corta el brote apical para que la planta centre sus esfuerzos en engordar los tomates de los que dispone, en lugar de seguir creciendo vegetativamente. El punto para proceder a la decapitación es una o dos ramas por encima del racimo floral más alto, es decir, por encima de la última generación de frutos cuajados.

A la familia solanácea no le gusta esta última técnica, pero es por el bien del reino…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.