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Los tomates ya no me saben a nada

Los tomates ya no me saben a nada

Resulta muy frustrante comer un alimento y sentir que está vacío, que es inerte, que no tiene nada más que ofrecerte que la sensación de lleno en el estómago. La comida debe ser motivo de disfrute, de diversión y de gozo.

El caso de los tomates es claro y vamos a explicarlo en este artículo.

El sabor se ha perdido con los años

«Todos los tomates que compro me saben a agua».

«Nada como los melocotones que comía de niña en el pueblo».

«Esta calabaza es naranja, pero no tiene sabor».

Seguro que conoces a alguien que ha dicho una frase parecida. Seguro que alguna otra ha salido de tu boca. Es triste, pero cierto. El sabor se ha ido perdiendo con el pasar de los años.

Como decía al principio de la entrada, resulta frustrante comer y no disfrutar. Sobre todo, cuando has comido esos tomates que cultivaba tu abuelo, o esos melocotones que comprabas en el pueblo, o esas calabazas de un color naranja atardecer y un sabor potente.

Con el paso del tiempo vamos adaptando los alimentos a las necesidades de la sociedad. El crecimiento poblacional, las «prisas» y la importancia excesiva hacia la estética y lo bonito, han repercutido sobre la producción de alimentos como explicamos a continuación.

Tomate abierto, semillas
Tomate abierto
Tomates en la planta
Tomates en la planta

¿Por qué se pierde el sabor?

Vivimos en una época en la que el crecimiento poblacional demanda una mayor producción de alimentos. Esta necesidad, sumada a la exigencia de los consumidores de querer frutas y verduras de un tamaño concreto, un color concreto, una forma concreta y un precio lo más barato posible, ha terminado desarrollando productos «simples».

Para satisfacer la demanda exigente de los consumidores, obtener el máximo beneficio y responder al crecimiento poblacional, se han ido seleccionando y modificando las especies de plantas para responder positivamente a todos los factores.

¿El resultado de esta selección? Productos con pérdida genética, mayormente de sabor

Esto es un hecho, está comprobado científicamente. Los agricultores han ido seleccionando y modificando especies vegetales para que año a año produzcan alimentos concretos. Por ejemplo (y no te voy a juzgar si lo has hecho), los tomates más rojos y más redondos, que a la vista son atractivos, pero luego no tienen sabor o su textura es arenosa en la boca. 

Tomates grandes y deformes
Tomates grandes y deformes

Está claro que a todos nos gustan las cosas bien hechas. Si son bonitas, mejor que mejor. Pero, ¿enserio me estás diciendo que este PE-DA-ZO de TO-MA-TES de la imagen no son una cosa bien hecha y bonita? ¿De verdad?

Te puedo garantizar que tomates deformes, «feos», con manchas, con rajas… son los tomates más sabrosos y con mejores propiedades que puedes comer.

Este tipo de tomates, sin tener en cuenta su variedad, no es común verlos en los supermercados porque resultan desagradables a la vista. ¿A la vista de quién? ¡A mí me encantan! Porque yo sé que valen la pena. Sé que son tomates cultivados por agricultores con experiencia, por gente que ama lo que hace y lleva toda una vida dedicándose a ello. Sé que esos tomates, es muy probable que los haya cosechado un agricultor de edad cercana a la jubilación, bajo el sol abrasador del verano y en algún lugar cercano a mi casa.

El compromiso de AGRARI

«¡Hacía años que no comía un tomate con sabor a tomate!».

«Estos melocotones me trasladan a mi pueblo, ¡qué recuerdos!».

«¡Nunca he probado una calabaza tan dulce!»

En AGRARI apostamos por el producto local. Trabajamos con agricultores de la huerta valenciana que llevan trabajando el campo generación tras generación. 

Por fortuna, todavía quedan lugares donde la pérdida genética no ha hecho mella. La huerta de Valencia es el claro ejemplo, ya que tiene un sistema de cultivo especial. En lugar de haber unas pocas extensiones muy grandes, hay muchos campos de un tamaño pequeño. Muchas personas viven de la agricultura y su pequeño volumen las deja fuera del comercio a gran escala. 

Podemos afirmar que el producto local, de KM0 y agricultores «de toda la vida», es un producto de calidad. Tiene sabor. No ha sufrido pérdida genética; de hecho, ha potenciado sus cualidades.

En AGRARI, ofrecemos productos directos del agricultor, con sabor, y estamos comprometidos con el cambio que necesita el sistema alimentario. 



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