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LOS TOMATES YA NO SABEN A NADA

El sabor se ha perdido con los años

«Todos los tomates que compro me saben a agua».

«Nada como los melocotones que comía de niña en el pueblo».

«Esta calabaza es naranja, pero no tiene sabor».

Seguro que conoces a alguien que ha dicho una frase parecida. Seguro que alguna otra ha salido de tu boca. Es triste, pero cierto. El sabor se ha ido perdiendo con el pasar de los años.

¿Por qué se pierde el sabor?

Vivimos en una época en la que el crecimiento poblacional demanda una mayor producción de alimentos. Esta necesidad, sumada a la exigencia de los consumidores de querer frutas y verduras de un tamaño concreto, un color concreto, una forma concreta y un precio lo más barato posible, ha terminado desarrollando productos «simples».

Para satisfacer la demanda exigente de los consumidores, obtener el máximo beneficio y responder al crecimiento poblacional, se han ido seleccionando y modificando las especies de plantas para responder positivamente a todos los factores.

¿El resultado? Productos con pérdida genética, mayormente de sabor. 

Esto es un hecho, está comprobado científicamente. Los agricultores han ido seleccionando y modificando especies vegetales para que año a año produzcan alimentos concretos. Por ejemplo, los tomates más rojos y más redondos, que a la vista son atractivos, pero luego no tienen sabor o su textura es arenosa en la boca. 

El compromiso de AGRARI

«¡Hacía años que no comía un tomate con sabor a tomate!».

«Estos melocotones me trasladan a mi pueblo, ¡qué recuerdos!».

«¡Nunca he probado una calabaza tan dulce!»

En AGRARI apostamos por el producto local. Trabajamos con agricultores de la huerta valenciana que llevan trabajando el campo generación tras generación. 

Por fortuna, todavía quedan lugares donde la pérdida genética no ha hecho mella. La huerta de Valencia es el claro ejemplo, ya que tiene un sistema de cultivo especial. En lugar de haber unas pocas extensiones muy grandes, hay muchos campos de un tamaño pequeño. Muchas personas viven de la agricultura y su pequeño volumen las deja fuera del comercio a gran escala. 

Podemos afirmar que el producto local, de KM0 y agricultores «de toda la vida», es un producto de calidad. Tiene sabor. No ha sufrido pérdida genética; de hecho, ha potenciado sus cualidades.

En AGRARI, ofrecemos productos directos del agricultor, con sabor, y estamos comprometidos con el cambio que necesita el sistema alimentario. 

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