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APOYAR EL CONSUMO LOCAL

¿Cuál es el problema?

Entendemos por consumo local la construcción de economías basadas en productos de la localidad, comarca o región. AGRARI nace en Valencia, por lo que sacamos a colación temas tan sonados como el de la naranja valenciana.

Hay gran indignación entre los valencianos con respecto al trato que reciben esta fruta y los agricultores que la cultivan porque, pese a la calidad nutricional, cualidades organolépticas y valor social que tiene, parece que no se reconozca. Al menos en el propio lugar donde se cultiva, pues los agricultores valencianos de naranjas se ven obligados a exportar la producción o incluso dejar que se pierda en el campo.

El problema y la principal causa que ocasiona esto son las regulaciones en materia de productos fitosanitarios (productos químicos insecticidas, fungicidas…), y otros, que tienen los países no miembros de la Unión Europea. Estas regulaciones más laxas les permiten producir con menores costes y vender más barato. En cambio, los costes más elevados del agricultor local le impiden vender al mismo precio. Es entonces cuando países con mejor economía aprecian y valoran la calidad de la naranja valenciana y pagan su precio.

Ya lo escribió Stephen King (espero que sepas quién es Stephen King) en su famosísima novela El resplandor. «Teníamos treinta cajones de naranjas de Valencia» dice Hallorann, el cocinero, al pequeño Danny Torrance.

De forma similar, al igual que con la naranja, ocurre con otros productos valencianos. Puedes encontrar chufa o elaborados de chufa con una proporción del 50% chufa origen Valencia y el otro 50% de otros lugares. ¿No hay suficientes campos de cultivo de chufa en la huerta de Valencia? Ya te imaginas por dónde van los tiros.

¿Qué puedes hacer por contribuir al cambio?

Da igual que seas valenciano, gallego, murciano o pekinés. El consumo local es la defensa de la lógica, de mirar por el medio ambiente, de comer bien y apoyar a tu vecino que vive de la agricultura. Siempre habrá alimentos que será necesario traer de más o menos lejos, quizá la mayoría, pero también los hay que no es necesario. En las líneas anteriores tienes el claro ejemplo de Valencia, y es extrapolable a cualquier ciudad del mundo.

Puede que el precio de algunos productos locales sea superior a otros, lo hemos explicado antes. Puede que te frene comprarlo, pero generalmente sucede hasta que validas las diferencias por ti mismo.

El cambio requiere de gente valiente, gente que defienda las cosas lógicas y que, en (pocas) ocasiones, haga un esfuerzo. Al final, todo se regula, todo tiende a un equilibrio.

Consumir local no es difícil, de verdad.

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