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LA REALIDAD DEL CAMPO

Cómo funciona el sector alimentario

Todo comienza con una azada removiendo la tierra. El agricultor da vida al sector. Cultiva las tierras, sus manos se llenan de heridas, asume costes de producción, lidia con las inclemencias meteorológicas, sufre el ataque plagas que merman las cosechas… y cuando debería recibir la recompensa justa por todo su trabajo, se encuentra un precio de compra que no cubre ni los gastos económicos que le ha supuesto producir el alimento (por no hablar del esfuerzo físico y el tiempo empleado).

Esta última campaña citrícola, el agricultor recibió unos pagos aproximados de 15 céntimos por kilo de naranja y luego tuvo que ver cómo esa misma cantidad se vendía en el mercado a 1,5€.

El problema: la cadena de intermediarios desde el agricultor hasta el mercado. Una cadena con muchos eslabones que incluyen transporte, almacenamiento, confección, transporte, transporte, almacenamiento… multitud de viajes que en muchos casos resultan completamente innecesarios. Naranjas valencianas exportándose a Europa y valencianos comiendo naranjas procedentes de otros países.

Estos procesos y eslabones resultan en intermediarios; participantes de la cadena de alimentación que, a cambio de su actividad, obtienen un beneficio económico. Pero cuando el precio de mercado queda establecido y los costes del intermediario aumentan, el que se encuentra en el escalón superior, aprieta al de abajo. Esto repercute uno tras otro hasta el último, el agricultor, quien se encuentra con más costes y con menos remuneración.

Así, muchos agricultores coinciden en que vale la pena dejar el producto en el campo y evitar empobrecerse más.

Los precios en agricultura son injustos, para quien más se lo ha ganado.

La solución que gusta a todos

Eliminar intermediarios innecesarios. Reducir la presencia de «garrapatas» en la cadena alimentaria para que las partes que más lo merecen sean las que más reciban. Precios justos, equitativos, razonables.

AGRARI surgió gracias a esta idea: ser parte del cambio que necesita el sector alimentario. No es cierto que los agricultores necesitan siete intermediarios para vender sus cosechas. Es posible conectar al agricultor con el consumidor final sin necesidad de pasar por tantas manos. Es posible consumir productos frescos, cosechados y enviados a las casas de la gente en el mismo día. El producto local debería ser consumido en su lugar de origen y el mundo lo agradecería.

Además, de esta forma el agricultor sí quiere cosechar y vender su producto. Porque sabe que por cada venta de un kilo de naranjas puede conseguir hasta siete veces más dinero. Pasar de 15 céntimos a 1€. El trabajo duro se refleja en un pago digno, justo, equitativo. Los agricultores, en tal caso, afirman orgullosos que son… agricultores.

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LA PODA EN EL CULTIVO DEL TOMATE

¿El tomate necesita poda?

Ayyyy, amigx mío… síiiii. El cultivo del tomate, al igual que la mayoría, necesita de cuidados y labores de poda para su óptimo desarrollo.

Concretamente, son tres los procesos o etapas de poda que necesita una planta de tomate, en función del momento y según el desarrollo que busquemos.

Grábate estas palabritas a fuego en esa cabeza: chupones, hojas, despunte.

Eliminar los chupones del tomate

Los chupones son nuevas ramificaciones en las axilas entre el tallo principal y las ramas secundarias (fíjate en la foto de esta entrada). El tallo principal es el que crece en vertical y las ramas secundarias van desarrollándose de forma horizontal. Pues resulta que, cuando esas ramas secundarias ya están visiblemente formadas, empiezan a crecer nuevas ramificaciones entre medias de ambos protagonistas.

¡Exacto! Igual que en las películas de amor, cuando aparece ese «tercero» que pone en jaque los sentimientos de los protas y hace que peleen, su mundo se quiebre, etc. Y si tienen hijos la hemos liado parda, porque los hijos se trauman, se rebelan… bueno, bueno, mejor evitar todo esto, ¿no? ¡Fuera chupón!

Los eliminamos. Suponen un gasto energético enorme para la planta, ya que al desarrollarse darán lugar a nuevos chupones, y no permiten destinar suficientes recursos a la producción de frutos, por lo que la planta de tomate dará tomates pequeños y en poca cantidad.

Hojas muertas y ramas marchitas

A medida que la planta de tomate se desarrolla, generalmente en vertical, guiada por tutores, va dejando un rastro en su esqueleto de hojas muertas y ramas marchitas.

Estas también debemos eliminarlas de la planta, favoreciendo el aireado y evitando la aparición de hongos, y permitiendo que esos restos vegetales se reincorporen al suelo para devolver parte de los nutrientes sustraídos por la planta para formar sus tejidos.

Despunte o «poda Ned Stark»

En última instancia, cuando la planta no va a tener tiempo de producir nuevas generaciones de frutos (séase, final de temporada), se procede al despunte.

A mí me gusta llamar a este proceso de poda como «poda Ned Stark». Si eres fan de Juego de Tronos, lo vas a entender a la primera. Si no lo eres… compañerx, estás tardando.

El despunte consiste en localizar el tallo principal de la planta de tomate y «decapitarla». Se corta el brote apical para que la planta centre sus esfuerzos en engordar los tomates de los que dispone, en lugar de seguir creciendo vegetativamente. El punto para proceder a la decapitación es una o dos ramas por encima del racimo floral más alto, es decir, por encima de la última generación de frutos cuajados.

A la familia solanácea no le gusta esta última técnica, pero es por el bien del reino…

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TOMATE DE EL PERELLÓ

¿A qué se debe su fama?

Se dice que el tomate de El Perelló = el caviar rojo de la huerta mediterránea.

El tomate de El Perelló es un tomate de grandísima calidad que posee un alto contenido nutricional, tiene un gran sabor (sabor a tomate, tomate), único y muuuy codiciado.

Es un tomate muy carnoso, de sabor dulce y jugoso, suave en paladar. Se cultiva en zonas arenosas salinas que le dan el toque de dulzura característico; lo que marca la diferencia.

¿Dónde se cultiva?

El Perelló es la zona de Sueca (Valencia) que da nombre al famoso tomate de El Perelló. El cultivo de este tomate está arropado y protegido por el Parque Natural de la Albufera, conocido por los romanos como «Nacarum Stagnum» y en algunos poemas árabes se le denomina «Espejo del Sol». Pero bueno, que eso es fruta de otra temporada.

Lo que importa es que, el tomate de El Perelló, se cultiva en un entorno en que el uso de productos fitosanitarios (pesticidas, insecticidas, herbicidas…) está muy controlado y limitado, por lo que mayormente su cultivo se da de forma natural y tradicional.

                                                                                                   (Estará en este punto su secreto…)

El tomate de El Perelló no es una variedad

Ahora sí me he perdido…

Toda la vida creyendo que el tomate de El Perelló era un tipo de tomate y resulta que no lo es. En realidad, es una marca. Bajo el nombre comercial de «Tomate de El Perelló» afloran distintas variedades de tomate, como el valenciano, el Raf, el redondo, el bombón…

Es decir, que el tomate de El Perelló es la marca que agrupa los diferentes tipos de tomate que se producen en la huerta de Valencia. Todos son tomates de gran sabor, cultivados bajo condiciones muy cuidadas, apreciados por los consumidores locales y de toda España. La zona de El Perelló se convirtió en un referente en el cultivo del tomate, por eso los tomates valencianos se reúnen bajo su nombre comercial, aunque lo habitual es hablar de tomate de El Perelló con las variedades de tomate valenciano, de ensalada y Delizia, que son las más visuales.

De hecho, la variedad Delizia sí es autóctona de la zona de El Perelló. Una característica propia es que en casa mantiene una maduración natural progresiva de verde a rojo.

No sé tú, pero yo estoy yendo a por mis tomatinos valencianos de El Perelló, jeje

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DÍA MUNDIAL DE LA AGRICULTURA

9 de septiembre, en rojo en el calendario

Cada día 9 de septiembre, los millones de personas que viven directa e indirectamente de la actividad agrícola, miran el calendario y se levantan de su cama… ¿decepcionados?

¿Cómo es posible que la actividad humana que más atrás se remonta en el tiempo, la que posibilitó el asentamiento y dio pie a las civilizaciones, en su fecha de «celebración», no sea sinónimo de celebración e ilusión?

Y es que, este día, se celebra el Día Mundial de la Agricultura, que a pesar de ser una actividad esencial para la vida, está siendo pisoteada año tras año.

¿Quién es el principal enemigo del campo?

Su principal enemigo es el propio sistema alimentario.

Entendemos sistema alimentario como todos los procesos e infraestructura involucrados en la alimentación: desde el cultivo y la cosecha, pasando por el procesado, envasado y transporte, y terminando en la comercialización y el consumo.

Justo en la zona central encontramos el problema, en el momento en que pensamos que en la cadena desde el agricultor hasta la mesa hacen falta siete eslabones que muevan el producto de un lado a otro.

¿Te gustan los malabares?

Le hacemos la misma pregunta a un agricultor, y responde: «¿Si me gusta levantarme a las 5 de la mañana, pasar el día con la espalda doblada bajo un sol abrasador o helándome hasta el último de mis huesos, y terminar ensuciado de barro y sudor? Sí, amo el campo. ¿Si me gusta que, por todo mi esfuerzo y trabajo, me recompensen con poco más que una palmadita en la espalda? Entonces, prefiero que todo lo que produzco vuelva a la tierra de donde ha salido».

¡Sale más barato dejar los productos en el campo que venderlos!

Los intermediarios… y AGRARI

No hay derecho a que un producto se venda en el mercado a 2.00€/Kg y que el agricultor reciba la ridícula suma de 0.20€/Kg.

¡¿Lo has leído bien?!

¿La persona que gestiona ese movimiento del producto del campo a la mesa cree que puede recibir 1.80€/Kg y quedarse tan tranquilo? Ah, espera, si el problema no es que sea 1 persona… es que hay 7.

¿Hacen falta 7 personas para mover el producto del campo a la mesa? Ahí le has dado.

  • ¿Qué es AGRARI? El que coge esos 1.80€/Kg y le dice al agricultor: «Vamos a hacerlo equitativo».

El que se pone del lado de los agricultores.

El que promueve el producto local y de calidad.

El que, en el Día Mundial de la Agricultura, se presenta en la plaza del Ayuntamiento de Valencia a reventar sandías.

El campo es el sustento. Los agricultores son irreemplazables. La agricultura somos todos.

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EL TOMATE VALENCIANO

Luces, cámara… ¡Acción!

Aparece en escena el mejor tomate del mundo: el tomate valenciano.

Quien lo ha probado de primera mano, lo sabe.

El tomate valenciano es una variedad única y muy apreciada en España que solo se cultiva en la huerta de Valencia. De ahí su nombre.

Características del tomate valenciano

Entre las características que definen al tomate valenciano, tanto físicas como organolépticas, pueden enumerarse:

  • Su particular forma de corazón (y otras, que se detallan en el siguiente punto)
  • La piel fina, que suele dibujar unas estrías verdes muy características
  • Su textura carnosa y abundante, para el buen comer
  • La intensidad de aroma y sabor. Basta con acercar el tomate valenciano a la nariz para sentir su potencia
  • Su dulzor y poca acidez, gracias al riego con aguas salitrosas que transforman los azúcares
  • Los hombros verdes que desaparecen al madurar

Las formas del tomate valenciano

No te esperabas que tuviera diferentes formas, ¿verdad?

Pues el fruto tiene hasta tres, las vemos:

  • Masclet: es el que tiene forma de corazón, es decir, está terminado en punta.
  • Femella o arreplegat: tiene una forma acorazonada, pero algo achatada. Termina en hendidura (es el de la foto).
  • Rollo: su forma es irregular. Suele ser el primer tipo de tomate en formarse en la planta, pero a pesar de la forma, sus cualidades organolépticas son idénticas a los otros dos tipos.

El cultivo del tomate valenciano

En condiciones ambientales normales, la temporada del tomate valenciano es en verano, que en el hemisferio Norte ocupa los siguientes meses:

La planta de tomate valenciano requiere de cuidados concretos y un manejo constante:

  • Las semillas se siembran en semilleros protegidos de las condiciones ambientales de invierno
  • Más tarde, las plantas se mueven a otro semillero sin protección para que se vayan aclimatando
  • Finalmente se trasplantan en campo, al lugar definitivo, donde se desarrollarán
  • Es necesario un riego frecuente, muchas horas de luz solar (8-10h al día) y altas temperaturas, pero no extremas
  • La planta necesita labores de entutorado que la guíen sobre la estructura y una poda recurrente
  • El momento ideal para cosechar los frutos es cuando están completamente maduros

¿Todavía no cultivas tomate valenciano?

¡Ya no tienes excusa!

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FRUTAS, VERDURAS Y HUELLAS.

white and pink foot print signage on concrete surface

Frutas, verduras y huellas

Si nos has seguido un poco la pista, ya sabrás que nuestros productos son frutas y verduras de temporada que hacemos llegar a tu hogar a través de la compra online, dando un servicio de frutas y verduras a domicilio. 

Hoy hablamos de las huellas que tratan de evaluar la sostenibilidad y de por qué consumir de temporada.

Huella de carbono

La huella de carbono hace referencia a la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero que se generan para conseguir un producto. Es decir, desde que se extrae la materia prima hasta que llega al consumidor final, teniendo en cuenta el transporte, la fabricación y su método.

El efecto invernadero en sí no es malo para el planeta, pero puede tener consecuencias en el cambio climático, ya que la Tierra se adapta a los cambios pero los seres humanos no.

Huella hídrica

Como ya comentamos en uno de nuestros post de Instagram, la huella hídrica es un indicador medioambiental que define el volumen de agua que se ha utilizado para producir cualquier tipo de producto. Lo ideal siempre es reducir esta huella lo máximo posible.

Huella ecológica o medioambiental

Esta huella es un indicador que mide el impacto ambiental de la sociedad, calculando la demanda de recursos naturales existentes en el planeta en relación a la capacidad de generarlos. Es decir, calcula el impacto que nuestro modo de vida tiene sobre el planeta.

Huella alimentaria

La huella alimentaria, no tan conocida, trata de medir la cantidad de alimentos destinados al consumo humano que finalmente no son consumidos y de los que se debe asumir las emisiones que ha generado su producción. Actualmente se pierde cerca del 35% de la producción de alimentos por año.

¿Qué puedo hacer para reducir mis huellas?

  • Consumir menos carne y más fruta y verdura.
  • Consumir fruta y verdura de temporada, priorizando el producto local y natural, para evitar la emisión de tantos gases hasta llegar al destino.
  • Escoger productos frescos, los congelados consumen hasta 10 veces más de energía.
  • Planificar las comidas para evitar el desperdicio.
  • Aplicar las 10 R: reordenar, reformular, reducir, reutilizar, refabricar,  reciclar, revalorizar energéticamente, rediseñar, recompensar y renovar.
  • Reducir el uso de energías no renovables y desconectar los dispositivos o electrodomésticos de la corriente cuando no los estemos utilizando.
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FRUTAS Y VERDURAS DE TEMPORADA DE VERANO

Antes de que leas el artículo, quiero pedirte disculpas porque voy a poner tu mundo patas arriba.

Estamos de acuerdo en que la temporada de verano, para el hemisferio norte, queda comprendida entre el 21 de junio y el 22 de septiembre, abarcando tres meses del año. En lo que quizá ya no vayamos tan de la mano es en que muchos de los alimentos que conoces como hortalizas, en realidad, son frutas.

¡Déjame explicártelo!

Comúnmente se ha clasificado un alimento como fruta o verdura (mejor dicho, hortaliza) según la función que ocupa en el momento de ser cocinado, devorado, digerido y transformado por las enzimas que blablablá… eso mejor lo dejamos para otro día.

La cuestión es que todos hemos aceptado que un plato de lentejas, una ensalada de tomate y lechuga, o una parrillada de verduras, es una comida/cena y, por tanto, «verdura u hortaliza». En cambio, tras el atracón, llega el momento del muy apreciado postre, donde aparecen los melocotones, algunos plátanos o una rica manzana Golden. A esto lo llamamos «fruta».

Sin embargo, la distinción correcta entre fruta y verdura (hortaliza, llámalo hortaliza, please) es la que abarca los términos botánicos.

Ay, no, que no soy de ciencias

No te preocupes, es muy fácil de explicar. Botánicamente hablando, entendemos por esos términos lo siguiente:

  • Fruta: es la parte del fruto comestible, es decir, el ovario fecundado que la planta crea alrededor de la semilla o semillas.
  • Hortaliza: es cualquier otra parte de la planta que no es el fruto. La hoja, la raíz, el tallo…
  • Verdura: hace referencia a la parte verde (hojas) de las hortalizas.

Dicho esto, podemos entender el por qué del debate sobre si el tomate es una fruta o una hortaliza. Y no solo eso, también razonar nuestra respuesta.

Genial, el tomate es una fruta, ¿y qué?

Pues es aquí cuando voy a poner tu mundo del revés. Ya hemos aceptado todos que el tomate es una fruta, pues es el resultado del ovario fecundado que ha cuajado, crecido y madurado para que podamos hacernos unas ricas ensaladas que contrarresten el calor del veranito.

Pero no todo queda ahí, compañer@, no…

Si has leído la parte «científica» con atención, serás capaz de entender que:

Así como lo son el paraguayo, la sandía, el melocotón, los nísperos o las cerezas.

¿Cómo te quedas? ¡Corre a poner a prueba a tus conocidos!


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LA HUERTA DE VALENCIA

¿Qué es la Huerta de Valencia?

La huerta es el conjunto de campos de cultivo que tradicionalmente ha alimentado a la población de Valencia. Abarca los alrededores de la ciudad y se nutre de las aguas del río Turia. Linda al sur con la Albufera, al este con el Mar Mediterráneo, al oeste con el Parque Natural del Turia y con la Marjal del Moro al norte. 

¿Cuál es su origen?

La huerta de Valencia nace en la época del Imperio romano, tras asentarse este en la ciudad de Valentia para sus campañas de conquista sobre Iberia. Durante su estancia, los romanos aportaron cultivos de cereal, olivo y vid. 

Durante los siglos VIII y XIII, cuando la península se encontraba bajo dominio musulmán, se potenció la huerta con la introducción de nuevos cultivos y técnicas de trabajo, pero sería la infraestructura hidráulica la que daría el golpe de azadón y revolucionaría el sistema: la red de acequias. 

Conquistando por la boca

A los cultivos clásicos establecidos por los romanos (cereales, viña y olivo) se añadieron el arroz y la chufa, debido a las características húmedas de la zona, y también hortalizas como la berenjena y la alcachofa.

Hasta la actualidad, el predominio de cultivos ha sido de cítricos, hortalizas y arroz. Productos muy apreciados por los valencianos son el tomate, la cebolla, la chufa, el garrofón y la alcachofa, entre otros. 

Amenazas para su supervivencia

  • La continua e importante industrialización del área metropolitana y la necesidad de urbanizar para dar cobijo a la gran cantidad de personas que buscan residir en la ciudad ha dejado en segundo plano los usos agrícolas del suelo. En otras palabras, la ciudad ha ido extendiendo sus tentáculos en toda la huerta.
  • Los campos más próximos al núcleo urbano se degradan muy rápido: basura arrojada, hurtos, pisadas… Y terminan siendo abandonados, luego edificados, y así continúa la espiral. Además, este paisaje no solo deja una mala imagen, sino también plagas, ratas y plantas adventicias. 
  • La falta de rentabilidad económica para los agricultores, quienes no ven reflejado el fruto de su trabajo en la remuneración por su producto. También la competencia con la importación de otros países, cuyas regulaciones y legislaciones en materia de seguridad y calidad alimentaria no resultan tan restrictivas.
  • Y la falta del relevo generacional, que se traduce en campos abandonados, ya que la edad media del agricultor en valencia ronda los sesenta y cinco años de edad.

Ya tienes la información, es el momento de actuar.

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MEJORES FUENTES DE PROTEÍNA VEGETAL

¿Qué entendemos por proteínas y aminoácidos?

Las proteínas son la base de los seres vivos. Son moléculas formadas por aminoácidos, que contribuyen al crecimiento y al correcto mantenimiento de la masa muscular, y son la base de diferentes estructuras del cuerpo, como la piel y el cabello.

No hay duda de que los aminoácidos cumplen muchas y diferentes funciones, pero, aunque el cuerpo humano es capaz de producir algunos de los aminoácidos que necesitamos, hay otros que debe obtener a través de las fuentes alimentarias.

Proteína animal Vs proteína vegetal

Las proteínas animales se consideran completas, es decir, contienen todos los aminoácidos necesarios, mientras que en el mundo vegetal lo habitual es encontrarlos repartidos en diferentes especies.

Por ejemplo, las legumbres son ricas en lisina y pobres en metionina, al contrario que cereales como el trigo o el arroz. De ahí surge la combinación de lentejas y arroz que quizá hayas descubierto en la cocina de tu abuela. ¡Cuánto podemos aprender de nuestros mayores!

Y otras combinaciones completas pueden ser, por ejemplo, el pan multicereales con frutos secos.

O las tostadas de humus.

O las legumbres y el cuscús.

O la avena con frutos secos.

Pero, también existen alimentos vegetales que sí son proteínas completas de alta calidad, como la soja, la quinoa o el amaranto.

Fuentes de proteína vegetal

Podemos agrupar las mejores fuentes de proteína vegetal en diferentes grupos:

  1. Grupo de legumbres

Entre las legumbres más conocidas y beneficiosas, encontramos:

La soja, proteína vegetal completa.

Las lentejas, ricas en proteínas y nutrientes esenciales, además de fibra y hierro.

Los garbanzos, alto contenido en fibra y proteína.

Y las alubias, buena fuente, nunca fallan.

Pero también se pueden mencionar los altramuces, los guisantes secos y las habas secas.

  • Grupo de cereales

El clásico por excelencia, la avena, con elevado contenido en fibra y rico en vitamina B.

En este grupo podemos mencionar también la quinoa, que en realidad es un pseudocereal, una planta no gramínea pero que se utiliza como cereal. La quinoa es esencial en la dieta vegana, rico en proteína vegetal, carbohidratos complejos y macronutrientes (magnesio, hierro, potasio y zinc). Con este alimento puedes dejar fluir tu creatividad en la cocina.

  • Grupo de frutos secos

En esta categoría podemos mencionar «un capazo» de alimentos, ejemplos «a granel», «big-bags»… Son protagonistas las almendras, ideales para contrarrestar los antojos, ricas en grasas insaturadas y vitaminas, además de aportar beneficios cardiovasculares. También son igual de importantes las nueces, las avellanas, los anacardos, los cacahuetes, los piñones…

Y no nos olvidamos de las semillas. De todo tipo: calabaza, girasol, cáñamo, lino, chía, sésamo. Pero, ¡ojo! Pueden ser alimentos altos en grasas. No son un snack bajo en calorías.

  • Otros

Aquí hablaremos de procesados de soja, como el tofu, muy versátil en la cocina; el seitán, hecho de gluten de trigo y buen sustitutivo de platos de carne, por su consistencia; y el tempeh, hecho con granos de soja hervidos y fermentados, con alto contenido en minerales.

Por último, la espirulina, un alga fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y proteínas. 

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LA DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA

La desertificación y la sequía van de la mano, aunque tienen significado propio:

La desertificación es la degradación o «pérdida» de los suelos.

La sequía es el cambio o anomalía del clima.

¿Por qué suceden?

La desertificación se ocasiona por diferentes fenómenos, como la deforestación de los bosques, la salinización, la falta de agua y la sobreexplotación de los acuíferos. Generalmente, es producida por las actividades ꟷeconómicasꟷ del ser humano.

La sequía ocurre cuando los niveles del agua están muy por debajo de lo que corresponde a un área determinada. Es decir, no llueve lo suficiente.

¿Qué y quién se ve afectado?

Para 2050 más del 75% de la población mundial se verá afectada por las sequías. Desde el año 2000 la duración de las sequías ha aumentado un 30%. Cada vez son más las naciones «ricas» que sufren de ellas. Queda constatado que ningún país es inmune.

Con la desertificación y las sequías, son muchos los efectos negativos:

La tierra se degrada y deja de ser productiva.

Los espacios naturales se deterioran y se transforman.

Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan.

La biodiversidad disminuye.

Hay menos espacios silvestres que amortigüen la zoonosis y nos protejan de fenómenos climáticos extremos.

¿Qué hace AGRARI?

En AGRARI somos conscientes del problema. Nuestro compromiso gira en torno a tres pilares fundamentales: comunidad, sostenibilidad y equidad.

Trabajamos con productores locales para reducir la huella de carbono.

Promovemos el uso eficiente del agua para disminuir la huella hídrica.

Educamos en productos de temporada y cultivos de la zona climática.

Acortamos la cadena, reducimos la emisión de gases de efecto invernadero.

Visibilizamos al agricultor y permitimos que obtenga lo justo por su trabajo.

Día mundial de la lucha contra la desertificación y la sequía

Cada 17 de junio se conmemora este día, que en 2022 lleva el lema «Superando juntos las sequías». Con esta frase se pretende hacer hincapié en la acción temprana para evitar consecuencias desastrosas para la humanidad y los ecosistemas planetarios.

Este año, España es el país anfitrión, un país vulnerable a la sequía, la escasez de agua y el cambio climático. Tanto la desertificación como la sequía afectan la nación, donde el 74% del territorio es susceptible de ser degradado. Principalmente, los climas más áridos, como los que representan el sureste de la península y las islas Canarias.


¿Todavía no te has sumado al cambio?

Creemos juntos sociedades resilientes.

Cuidemos el planeta.